miércoles, 12 de octubre de 2011

tengo los sentimientos contados para que nadie me los quite



- ¿Jugamos?
+ ¿A qué?
- Tú eres el príncipe y yo la princesa
+ No se, no me apetece, ese juego es muy repetitivo siempre parece que va a salir bien por el titulo, y luego, siempre sale mal, es un asco, porque todo parece perfecto y crees que te enamoras y no es así, llega el momento en el que te preguntas si de verdad quieres a la persona que llamas mi princesa o mi príncipe, juguemos a otro juego.
- ¿A cuál?
+ Esta vez no hay ni príncipes ni princesas propongo eso, y prometo que jugaré todas mis cartas hasta el final, y si esto sale bien te darás cuenta de que de verdad no existen ni los principes, ni las princesas; ni siquiera los cuentos perfectos de princesas con su vestidos preciosos.
-No se porque, pero suena bien; propongo que ni siquiera le busquemos un título, será el juego inventado, o mejor aun no le llamaremos juego le llamaremos relación sin guión del futuro, jugaremos con la improvisación.

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